He jugado a ser como Tú

“Levántate, Señor,
defiende el tesoro que guardas en mí…”

¿Qué es la vida
si ni el cielo podemos repartirnos?
¿Qué, si no un Dios oculto en lo secreto,
en cada margarita de pétalos impares;
un Dios que espera que luchemos contra todo,
que espera vernos sonreír en la tribulación;
un Dios hecho sombra, hecho huella, hecho camino?

El mundo es grande y solo rota.
Tu poder mantiene el equilibrio
y sugiere nuevas ondas a las mariposas.

He jugado a ser como Tú;
he rechazado tu gracia
y he querido ser Tú.
He intentado controlar lo incontrolable;
me he rebelado contra tu imagen y semejanza;
he ascendido deprisa,
como pájaro sin pareja hacia el tejado.
Y en ningún sitio estabas Tú.

El agua frena las lágrimas que nos ahogan;
Agua, pan, vino.
Eso era tu costado.

Mira, esto es lo que soy;
toma toda mi miseria.
Nada soy, solo tuya.

¿Qué es la vida si ni siquiera existes Tú?

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